Querido entrenador: lo sé, estás cansado. Pero puedes hacerlo, aguanta un poco más. Estás haciendo un trabajo realmente importante.

Pronto se terminará la temporada y ya no será necesario que organices partidos cada semana, viendo a tus jugadores correr como locos por el campo.

Ha habido algunos días de lluvia esta temporada. A veces ha sido casi de broma: lloviendo a cántaros mientras organizabas todo el material, preparándolo todo para tus niños. Todo ese material que normalmente solo consiste en pelotas y camisetas con un olor, digamos, muy particular. Pero incluso el olor te pone un poco nostálgico. Te trae recuerdos de cuando eras tú el niño que jugaba al fútbol sin parar.

 

Treinta años atrás probablemente tuvieras un entrenador así, que apoyó y entrenó al equipo sin importar si llovía, tronaba, nevaba o hacía 40 grados a la sombra. Ahora eres tú el que está en esa misma posición, enfundado en tu chándal y dándole vueltas a la cabeza, preguntándote qué ejercicio es el siguiente que vas a ponerle a los chicos. Y en pocos años, serán tus jugadores los que estarán de pie en el lateral del campo, haciéndose exactamente las mismas preguntas. Es en ese momento que se darán cuenta, agradecerán y valorarán el enorme sacrificio que haces, porque ser entrenador de fútbol no es fácil. Tienes que pensar en todos y cada uno:

 

- ¿Se estarán divirtiendo los niños?

- ¿Estarán contentos los padres?

- ¿Seremos suficientes jugadores para el partido del viernes?

- ¿Cuándo tendré tiempo para llevar el coche al taller?

- ¿Qué voy a hacer con el inflador que lleva sin funcionar ya más de dos semanas?

- ¿Le estará yendo a Juanito bien en casa?

 

Entrenadores increíbles como tú muchas veces no reciben todo el aprecio que se merecen por parte de los padres de los jugadores, por eso queremos recordarte que somos muchos los que vemos y valoramos el importante trabajo que haces tanto para la salud, la seguridad y la confianza de los niños. Porque para muchos niños, el fútbol es lo más grande que hay en sus vidas. Es cuando juegan que se ríen y se divierten. Respiran. Nosotros, padres y abuelos de jugadores, esperamos que te llegue esta carta y que te dé un buen chute de motivación. Esa es la mejor y probablemente la única recompensa que obtendrás por tu trabajo.

 

Traducción del noruego del artículo original de Synnøve Tangen Stub.

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