Qué podemos hacer cuando la frustración acompaña a un jugador?

Cuando las cosas no salen como uno espera o desearía, pueden aparecer sentimientos de tristeza o decepción al pensar que se está fracasando. Por desgracia, en un deporte como el fútbol hay muchas probabilidades de sufrir estas malas rachas y es por este motivo por el cual los jugadores y entrenadores deben estar preparados para superarlas.

Entender el fútbol en general como un estado de ánimo puede es una opción muy válida a pesar de que también es una opinión muy frecuente. Para explicar las buenas o malas dinámicas de los equipos, se tiende a pensar que el equipo está en un gran estado de ánimo o no. Además de que esta sensación genera un transcurso deseable de las semanas, también puede contribuir a que incluso se ganen los partidos sin hacer los suficientes méritos para ello. Junto con las dinámicas de los equipos, también podemos observar las tendencias individuales de los jugadores. Cuando un portero lo para absolutamente todo o un delantero lleva diez partidos sin marcar también recurrimos a determinar que un futbolista está en un buen momento mental o no.


En este sentido, todo hace referencia a las dinámicas que para lo bueno y para lo malo no son eternas. Puedes pasar de ser el mejor a ser el peor de un día para otro debido principalmente a que el fútbol está tendiendo en exceso hacia el resultado último olvidando en muchas ocasiones la forma de obtenerlo. Solo se piensa en la victoria y cuando se consigue, prácticamente al momento se empieza a pensar en la siguiente. Esto impide disfrutar y valorar las victorias olvidando en muchas ocasiones que el rival también juega y sabe defenderse y atacar.


Cuando no se logran los objetivos que nos proponemos, puede aparecer un problema que si no se sabe gestionar rápidamente, puede afectar mucho más de lo que un principio debería. Si aparece la frustación y precisamente en la derrota, es cuando se debe intentar sacar el máximo provecho de la situación y potenciar el aprendizaje. Aprender a tolerar este sentimiento es una tarea complicada que como muchos otros aspectos, deberá empezar a trabajarse con mucho detenimiento en la etapas primeras de la formación de los jugadores. La decepción que produce una derrota es una sensación normal que debería experimentarse para aprender y luego superar. Si la inteligencia emocional se va desarrollando correctamente, será más fácil superar ese sensación inicial de fracaso. Los más jóvenes deberían entender los errores cometidos como grandes oportunidades para potenciar su aprendizaje y crecimiento.


Técnicas de los entrenadores para evitar la frustración

Los entrenadores y miembros del cuerpo técnico pueden acostumbrarse a trabajar ciertas técnicas que ayudarán a sus jugadores a gestionar esta sensación:  


  • Entrenar el control de la frustración: entrenarlo de manera sistemática ayuda a dominar la frustración y además implica una vigilancia que provoca que el jugador tenga más previsión.
  • Conservar el control emocional: para poco a poco ir consolidando la estabilidad emocional necesaria.
  • Comportarse dando ejemplo: el entrenador debe ser un modelo de conducta y transmitir educación, tranquilidad, saber estar.... Este comportamiento servirá de ejemplo para la plantilla e indirectamenete estarán aprendiendo técnicas o estrategias de autocontrol para los momentos de mayor estrés.
  • Transmitir confianza y seguridad ante cualquier situaciónpartiendo de la idea anterior, además de contagiar en sus jugadores este comportamiento, mantener la confianza y seguridad le permitirá seguir creciendo como entrenador.
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