Qué hacer cuando ya no quiere entrenar

A veces los niños ya no quieren practicar deporte. En esos casos, hay que averiguar el porqué y saber cómo motivarlos.

Por:: Andrea M. - Spond
Última actualización: 2018-09-20T07:39:02.0000000+00:00


Formar a los niños requiere pedagogía y escuchar. A veces, el niño no quiere participar en entrenamientos o juegos. Aquí hay algunos puntos de reflexión para comprender y saber cómo reaccionar.

La primero que hay que hacer cuando un niño se niega a practicar deporte es comprender la causa. Estas son las principales razones por las cuales un niño puede volverse reacio a cualquier actividad deportiva:

El niño se siente más torpe, o con menos nivel. Puede que se aburra. En otras ocasiones, no experimenta simpatía con el entrenador. O considera que no juega tanto tiempo como los demás. Cuando crecen, pueden pensar que el sacrificio es demasiado alto, o simplemente prefiere realizar otra actividad en su tiempo libre.



Lo importante es dar lo mejor de ti

Practicar un deporte en equipo es aprender a aceptar los triunfos  y las derrotas en un entorno saludable, apropiado y estructurado. Es aprender a ser parte de un equipo, disfrutar de victorias, recuperarse de la derrota y, a veces, atravesar momentos difíciles como una lesión.

Uno de los aprendizajes del deporte es también la perseverancia, la importancia de intentarlo, de no rendirse, incluso si no ganas todo el tiempo. Cuando el niño se niega a jugar porque no se siente lo suficientemente bien o pierde con demasiada frecuencia, enséñele a vivir la experiencia de manera diferente. Demuéstrale que está dando lo mejor de sí mismo y eso es lo más importante.

¡Anímale!

Para el niño es importante que te enorgullezcas de él, que lo aprecies y que reconozcas sus esfuerzos. Puedes transmitir un mensaje fuerte al decirle lo que te enorgullece y lo que ha hecho bien. Para hacerlo, preste atención a su mensaje: ¿estás orgulloso porque el niño se esforzó o por la cantidad de puntos que obtuvo? Anímalo por sus esfuerzos, no por los resultados. Pregúntele primero si se divirtió, en lugar de hablar con él sobre la victoria o la derrota. ¡Pon la diversión, la participación y el esfuerzo primero! Enséñale esto a los padres también. Los progenitores que presionan a sus hijos pueden dañar seriamente al grupo y especialmente al jugador. Para facilitar la comunicación con los padres, existen herramientas como la aplicación Spond, que simplifica los intercambios y la organización de eventos.

La importancia de las palabras

Cuando veas un partido, tu actitud tiene un gran impacto en el niño. Este impacto puede ser positivo o negativo. Por ejemplo, si dices, “¿Cómo pudiste perder esto?” o “¿No puedes correr más rápido?” el niño interiorizará esa presión.

Si el jugador piensa que estás enfadado cuando falla un tiro, puede alejarlo del deporte, hacerlo sentir culpable y jugar con su autoestima. Por el contrario, si adoptas una actitud positiva y entusiasta, ¡el niño se sentirá con la misma energía! Al final del partido, incluso puedes contarles a tus jugadores la diversión que te causó verles jugar, y lo genial que fue.

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