Perfil que las academias buscan en sus entrenadores de fútbol

Todos nos hacemos la idea de cómo debería ser un entrenador de fútbol. Sin embargo, cuando se trata de dirigir un equipo de academia para jóvenes, las exigencias son otras. Estos puntos te ayudarán a entender este importante rol.

Cualidades tales como buena comunicación, actitud de líder y saber tomar decisiones rápidas es algo que todos los entrenadores deben tener. Estas aptitudes son fundamentales para conformar la imagen de líder en un grupo. No obstante, el nivel de las academias de jóvenes en completamente diferente. Muchos lo ignoran, pero la función del entrenador para este nivel puede llegar a ser altamente demandante.


Lo primero que hay que considerar es que se está trabajando con niños y adolescentes. El trato con ellos y su relación es completamente diferente. Se espera del entrenador técnico una actitud más didáctica y, de algún modo, paternal. Al ser chicos en edad de instrucción, deben ofrecerse herramientas de enseñanza y aprendizaje completamente nuevas. El entrenador será profesor, tutor, guía; cuestión que no se espera en los niveles mayores.


Las responsabilidades de los entrenadores para jóvenes se extienden a funciones que no se reducen únicamente a su responsabilidad en la cancha. Su deber para con los padres de los chicos es una prioridad absoluta. Las cualidades comunicativas, de entendimiento y saber captar la atención de los representantes de los jóvenes puede ser una función que promete un completo reto. Estar en contacto con los padres, realizar reportes, estar al tanto de la situación de cada persona, es indispensable.


Ante todo, debe ser una persona con un temperamento sereno. Hemos visto en televisión un montón de veces cómo los directores técnicos de los clubes más importantes del mundo pierden su temperamento cuando un partido no es favorable o las cosas no se dan como las planificaron. Al tratar con jóvenes, se espera que el entrenador sea una figura modelo. Debe hablar con mucho profesionalismo a sus jugadores, saber guardar distancia para ganar respeto y saber actuar como un adulto responsable.


Otra de las cualidades que se deben considerar será entender muy bien cada rol que se desempeña en la cancha. Los chicos llegan con aspiraciones de poder jugar en una posición, pero es con el entrenamiento y el tiempo que se descubre cuál función le corresponde mejor durante su desarrollo. Estos entrenadores se ven obligados a descubrir de manera ágil cuáles son las potencias de un jugador y exprimirlas.


Sabiendo todo esto, entendemos la función multifacética de dichos entrenadores. Incluso, cuando se trata de traer nuevos talentos, deben tener un olfato muy fino para detectar potenciales estrellas del fútbol. Ver a jóvenes jugar y saber ficharlos es otra aptitud incuestionable. Son demasiados los aspectos que acompañan a este oficio. Aunque no lo parezca, ser entrenador de academia y reconocer talentos jóvenes es una labor que no todos pueden realizar. Estas cualidades demuestran quiénes pueden llegar a ser los más exitosos y reconocidos entrenadores para las generaciones siguiente en el mundo del fútbol profesional.

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