Los padres como protagonistas dentro del fútbol base y el adecuado comportamiento que deberían tener

Aunque se ha hablado y escrito mucho de como debe ser el comportamiento y la conducta de los padres y familiares dentro del fútbol base, es aconsejable recordar las conductas apropiadas para no olvidarlas por el bien de los más pequeños.

Desde hace algún tiempo se viene hablando con cierta frecuencia sobre las conductas que muestran los padres y familiares durante los partidos de sus hijos en las categorías base del fútbol español. En muchas ocasiones hemos podido observar comportamientos que son favorables para la educación de los más jóvenes y para el desarrollo del propio deporte. Sin embargo, también estamos cansados de ver semana tras semana abundantes circunstancias en las que las actitudes de los padres dejan mucho que desear. La normativa relacionada con la conducta de los familiares durante los entrenamientos y los partidos a lo largo del año, debería ser un aspecto a analizar profundamente antes del inicio de la temporada por parte del club y comunicada a los padres y jugadores para que una vez aprobada por consenso, sea de obligatorio cumplimiento sin ningún tipo de excepción durante toda temporada.


En varias ocasiones hemos hablado de los hábitos que debería seguir cualquier entrenador o miembro del cuerpo técnico, de consejos que podrían seguir los jugadores para mejorar su rendimiento en todos los sentidos o de varias medidas relacionadas con la gestión de un equipo de fútbol base. No obstante, es bueno volver a centrarnos por un momento en la función que realizan los padres y en los consejos que deberían escuchar para bien seguir actuando correctamente o por el contrario, empezar de una vez por todas a dar el ejemplo que sus hijos e hijas merecen.



Conductas que todos los familiares deberían cumplir

Sabiendo que el deporte en general tiene un componente de presión, de pasión y de sentimiento, cualquier persona que acude a un partido de fútbol base, independientemente de que juegue su hijo o no, debería tener presente que los protagonistas son las personas que están dentro del terreno de juego y que en muchas ocasiones estas personas son niños y niñas.


  • Lo importante es la diversión y el aprendizaje: como ya hemos explicado con anterioridad, el único objetivo de que los niños practiquen este deporte es que se diviertan aprendiendo a jugar a fútbol y también otros valores o hábitos que les puedan servir para su vida en general. Por tanto, quizás sería bueno orientar todos los esfuerzos hacia esos dos objetivos.


  • El equipo ya tiene un entrenador: nos guste más o menos, el club ha decidido la persona que se hará cargo del equipo para la temporada, por lo tanto es él o ella quien debe tomar las decisiones y quien lleva la gestión del equipo. En los entrenamientos o en los partidos, los padres deben limitarse a animar y evitar en todo momento dar instrucciones al equipo.


  • No mostrar ciertas actitudes: un compañero se puede equivocar, nuestro hijo puede fallar, el entrenador puede estar menos acertado en un cambio y el árbitro puede haber cometido un error. Todas estas situaciones han pasado, pasan y seguirán pasando en el futuro en todos los partidos que vayamos a ver. Los padres tienen que tenerlo en cuenta y no recriminar nunca estas acciones desacertadas ni actuar de forma agresiva o temperamental.

  • No hablar mal del entrenador o compañeros: aunque cada uno puede tener su opinión y la libertad para expresarla, puede ser aconsejable no hablar en detrimento del entrenador o de algún compañero del equipo. Esas ideas o opiniones pueden ir calando de manera inconsciente en el jugador y posteriormente pueden provocar situaciones desfavorables.

  • Relativizar los resultados: siguiendo con la primera conducta, un jugador no es el mejor del mundo cuando marca un gol importante o si es decisivo en un partido, ni es un mal jugador si su actuación o la del equipo ha sido menos relevante que de costumbre. Los familiares deberían aprender a relativizar tanto las grandes victorias como los resultados menos buenos. Recordemos que incluso en las derrotas o en los momentos más complicados es cuando los jugadores pueden aprender todavía más.


  • Actitud positiva: si el jugador se ha entregado y lo ha intentado al máximo, demostrando además ciertos valores que no son puramente deportivos y que ya hemos comentado en otros artículos, la único que se debe hacer es felicitarlo por el esfuerzo. Y lo único que debería preocupar a los padres y familiares es saber si su hijo o hija se lo ha pasado bien jugando a fútbol.


Volver
Contenido relacionado