Las tareas no futbolísticas a gestionar en un equipo de fútbol base

Existen ciertas labores en un equipo de fútbol base que además de obligatorias, pueden implicar un mejor desarrollo en el día a día del grupo y de las relaciones dentro del mismo.

Como hemos visto en otras ocasiones, los entrenadores y miembros del cuerpo técnico de un equipo de fútbol base acaban teniendo mucha relevancia en la formación deportiva y personal de los jugadores. Además de enseñarles y transmitirles muchos de los conocimientos técnicos y tácticos necesarios para ser un buen futbolista, los entrenadores pueden tener una gran influencia en su plantilla en relación a diferentes aspectos formativos que implican un crecimiento personal de los jugadores. Estos factores pueden ser los distintos valores o hábitos a potenciar, la capacidad de organización o la aptitud para mantener la motivación cada día.


Poniendo especial atención en esta serie de conductas de naturaleza no futbolística, los entrenadores tienen la posibilidad y la obligación de gestionar ciertas tareas dentro del día a día del equipo que pueden ayudar a la formación de sus jugadores y que además son obligatorias para el correcto desarrollo diario del equipo. Es importante no improvisar ni su organización ni su funcionamiento ya que los jugadores deben percibir una correcta preparación previa y porque toda la plantilla debería tener la misma carga de este tipo de tareas.

Tareas no deportivas a tener en cuenta

Como hemos comentado, en los entrenamientos y en los partidos existen ciertas labores que todos los jugadores deberían desempeñar en igualdad de condiciones: lavar la ropa de los partidos o encargarse del material son funciones que la plantilla debe realizar porque son necesarias para al equipo y además les pueden ayudar a potenciar virtudes como la capacidad de gestionar el tiempo, el cuidado del material o la facultad para organizarse.


  • lavar la ropa: debido a que muchos clubs de fútbol no disponen de instalaciones lo suficientemente preparadas como para tener una sala para lavar la ropa de los diferentes equipos, el cuerpo técnico debe organizar la manera en que se limpiará la ropa tras cada partido: cada semana puede encargarse de esta tarea un jugador distinto con la ayuda de los padres.
  • encargarse del material: especialmente en los entrenamientos, los jugadores pueden ir alternándose la tarea de encargarse del material necesario para los ejercicios. Tendrán que asegurarse de que los balones, petos, conos y el resto de material están disponibles en el momento necesario y de que al final todo vuelva a su sitio y no se pierde nada. 
  • ayudar en los desplazamientos: aunque en este caso también es necesaria la ayuda de los padres, los entrenadores pueden plantear la opción de que los padres ayuden en los desplazamientos en los días de partido. Si se da el caso de que no pueden ir todos los padres, que no sean siempre los mismos los que llevan a varios de los jugadores.
  • escoger una actividad complementaria: como ya dijimos en una ocasión y para fomentar la cohesión del grupo, es bueno ir organizando actividades alternativas para todo el equipo. En este sentido, los jugadores pueden ir planteando diferentes actividades a desarrollar durante la temporada.


Aunque pueden parecer tareas poco importantes, si se hacen correctamente se pueden evitar muchas situaciones que pueden generar pequeños problemas o provocar pérdidas de tiempo inútiles. Además, aprender a gestionar este tipo de funciones ayudará al equipo a tener presente muchos detalles y a mejorar ciertas capacidades importantes.

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