La contractura muscular en el fútbol

La contractura muscular es una de las lesiones más típicas y frecuentes que nos podemos encontrar en el fútbol. Conocer sus causas y la manera de prevenirlas ayudará a los jugadores y entrenadores a evitarlas en la medida de lo posible.

Si hace poco hablábamos de una de las lesiones más frecuentes que padecen los futbolistas como es el esguince de primer o segundo grado, hoy nos centramos en otra consecuencia negativa que en muchas ocasiones sufren los jugadores de fútbol como es la contractura muscular. Sin ser una lesión grave, requiere la visita al fisioterapeuta o médico para ser tratada y como en la mayoría de las lesiones, su gravedad variará en función del grado de contracción del músculo.


Por lo tanto, podemos afirmar que una contractura muscular se produce cuando el músculo o alguna de sus fibras se contraen de manera involuntaria y continuada y de forma indebida y no vuelve a su estado normal. Pare que esta contractura desaparezca, los futbolistas deberán seguir un tratamiento específico.

Causas de una contractura muscular

El origen de este tipo de lesiones es muy variado y la contractura puede aparecer por distintos motivos, pero los principales pueden darse cuando:


  • La intensidad es superior a la capacidad muscular en ese momento
  • Existe una pérdida de la elasticidad del músculo
  • Se está ejecutando mal un ejercicio
  • Se produce una pérdida del tono muscular
  • Se produce una sobrecarga muscular
  • Aumenta la tensión del músculo
  • Se ha realizado un mal calentamiento
  • Hay alteraciones en la alimentación
  • El frío provoca contracciones involuntarias del músculo

Tipos de contracturas

Estas lesiones pueden presentarse de dos tipos: 


  • Pueden aparecer en el momento en el que se realiza la actividad física: son contracturas que se producen por la acumulación de desechos metabólicos dentro de la fibra muscular. Al realizar un movimiento brusco, los vasos sanguíneos musculares no están preparados para trabajar tan rápido y cuando se liberan los elementos tóxicos provocan al mismo tiempo dolor y contracturas. 
  • Existen también las contracturas que se producen después del esfuerzo físico: en este caso ocurren por el estiramiento de la fibra y su trabajo excesivo que se hizo en el esfuerzo.

Diagnóstico de una contractura muscular

Se realiza mediante una exploración física del jugador y de la zona afectada. Palpar el músculo afectado es la mejor manera de poder realizar un diagnóstico de una contractura. Normalmente no es necesario ninguna observación o estudio radiológico a no ser que se pueda suponer que existe otra patología asociada.

Tratamiento

Para un correcto tratamiento lo mejor es ir al médico o al fisioterapeuta para que vea de qué tipo se trata y cuál es el mejor tratamiento posible. La fisioterapia, que consiste en la aplicación de calor, masajes y la realización de determinados ejercicios y estiramientos, facilita la recuperación de estas lesiones aunque en ciertas ocasiones será necesario recurrir a un centro de rehabilitación especializado para someterse a tratamientos de hidroterapia y otras técnicas que ayuden a recuperar el funcionamiento de los tejidos.


El tratamiento médico se basa en la prescripción de unos medicamentos que dependerán del grado de la lesión. Pueden ser analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares.

Prevención de las contracturas

Para evitar las posibles contracturas en el fútbol, se pueden seguir una serie de consejos y hábitos:


  • Realizar un buen calentamiento general y específico
  • Realizar los correctos estiramientos después de la actividad física
  • Una programación progresiva en intensidad de las cargas
  • Un buen trabajo de flexibilidad
  • Aprender a corregir las posturas del cuerpo durante la actividad
  • Evitar la ansiedad y el estrés
  • Hidratarse correctamente
  • Caminar y sentarse con la espalda recta
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