Futbolistas: ¿Cómo optimizar el descanso?

La reparación del cuerpo es tan importante como los ciclos de entrenamiento. Para lograr un descanso apropiado en los futbolistas, es necesario añadir algunos cambios que podrían hacer la diferencia en el rendimiento del equipo.

El descanso es una fase que asegura el éxito del entrenamiento diario. Durante las horas de sueño, el cuerpo entra en un estado anabólico cuyo principal objetivo es reparar las micro roturas generadas por el trabajo físico. Adicionalmente, es el período del día en el que se sintetiza la mayor cantidad de proteína, sustancia encargada de recomponer el tejido muscular.


En los jóvenes futbolistas, el descanso es una actividad que toma un lugar especial. Las personas que se encuentran en la niñez o la adolescencia queman una suma de calorías que supera a un jugador adulto. A lo largo de estas etapas, el crecimiento demanda más combustible para funcionar, por lo que las horas de sueño son determinantes en el rendimiento deportivo.


A continuación, presentamos unos datos que el instructor debe tener en cuenta para ofrecer una buena orientación al respecto:

Propiciar el sueño tanto en la noche como en el día

Un individuo normal puede sentirse en óptimas condiciones si descansa solo durante la noche. Los jóvenes atletas deben tener al menos dos ciclos (uno nocturno y uno diurno) de sueño profundo. Según los expertos en el tema, no es estrictamente necesario completar 8 horas de sueño constante. Para los deportistas será suficiente hacer un plan de 7, 6 o 5 horas en la noche y mínimo una hora y media en el día.


Estos periodos de tiempo recomendados se dividen en rangos de 90 minutos, los cuales serán efectivos solo si transcurren bajo un sueño ininterrumpido. Durante tal rango el cuerpo pasa de una fase profunda llamada NMOR (sin movimiento ocular) a una ligera REM (con movimiento ocular). Cuando varios ciclos se completan podría afirmarse que el descanso ha sido reparador.

Descansar no es sinónimo de dormir

Los futbolistas jóvenes requieren de un lapso de esparcimiento para oxigenar la mente del estrés causado por los arduos entrenamientos. El cerebro de los infantes y adolescentes puede abrumarse rápidamente porque aún están en una época lúdica. Por tanto, es recomendable que los instructores destinen unos 30 o 90 minutos a Periodos de Recuperación Controlada.


Los PRC se construyen sobre la base de un tiempo que se aprovecha para la relajación sin llegar al sueño. Puede realizarse de múltiples maneras, pero suele estar acompañado de una música agradable mientras la persona está acostada. También se emplea la meditación para aislar los pensamientos de la tensión diaria e incluso solo podría tratarse de disfrutar un momento de quietud al aire libre. Este binomio funciona como un estabilizante que compensa el descanso activo (diurno) con el pasivo (nocturno). Ambos preparan el cuerpo a dos niveles, el primero regula el área del descanso que proviene del dominio mental estimulando el autocontrol de los pensamientos.


El segundo también repara el cerebro, pero también tiene una amplia injerencia sobre la recuperación del cuerpo después del esfuerzo físico. Los futbolistas de temprana edad necesitan cumplir con estos hábitos porque aún están aprendiendo cómo sobrellevar una disciplina. Con pequeños cambios en la rutina de sueño y relajación los jóvenes sabrán enfrentarse a la exigencia de los entrenamientos profesionales. Por consiguiente, los estímulos para un sueño reparador, siguiendo una rutina continua de descanso, será indispensable para de descanso de los jóvenes atletas.

Volver
Contenido relacionado