El papel del fútbol en el desarrollo personal dentro y fuera del campo

El fútbol afecta todos los ámbitos de la vida de los deportistas. Es por esto que los jugadores deben pensar en su desarrollo dentro y fuera del campo.

La formación de un futbolista requiere un plan dentro y fuera del campo de juego. Los entrenamientos no son suficiente si lo que se busca es un desarrollo integral del individuo. 

En el campo

En el trabajo diario los jugadores ejercitan el cuerpo y la mente, lo cual le permite tener un completo dominio de sí mismos. Aprender la técnica del juego no es una labor unilateral. El sujeto refuerza sus destrezas cognitivas, la capacidad analítica y la toma de decisiones. Es un ejercicio que obliga al cerebro a esforzarse por procesar la información de manera más rápida.


Asimismo, cuando el futbolista mejora su rendimiento, esto es un indicador de que ha alcanzado un grado superior en su madurez como atleta. Tal estado no solo se debe a la disciplina y constancia en el entrenamiento físico, sino también porque ha sabido cómo manejar sus frustraciones en el campo para que estas no afecten su disposición de superarse.


Órdenes directas por parte de lo entrenadores, diálogos en los vestidores, direcciones claras de los capitanes de equipo son respuestas dentro de la cancha que reproducen resultados satisfactorios.

Fuera del campo

Un atleta que haya sido educado bajo principios eficaces sabe que debe proyectar el esfuerzo del campo en su cotidianidad. Dicho aspecto abarca desde la alimentación, hasta los hábitos más simples como dormir, tomar agua e incluso divertirse. En consecuencia, el futbolista debe seguir un estilo de vida que le ayude a potenciar el esfuerzo realizado en la cancha evitando trasnocharse, entreteniéndose con medida y manteniendo una alimentación balanceada.


De igual modo, el jugador necesitará de un entorno familiar que se adapte a sus requerimientos. Los padres tienen que estar en consonancia con los objetivos establecidos por el entrenador. Lograr este equilibrio es clave para que el futbolista se desenvuelva en un ambiente menos estresante.

Comunicación entre padres y entrenadores 

Una de las áreas individuales que más involucra el fútbol es la doméstica. En consecuencia, el entrenador debería informar sobre los objetivos que persigue el club y el reglamento. De esta forma, tanto los padres como los jugadores pueden saber claramente cuál es su rol en la educación futbolística.


Mientras se van alcanzando las metas es importante reconocer el esfuerzo de los familiares realizando reuniones y dinámicas de incorporación grupal. Resulta ventajoso aprovechar este momento para dar un feedback realista e ir fijado los nuevos objetivos. Así, se pueden evitar los malos entendidos y las disputas que perjudicarían la educación de los jóvenes.


En vista de que los padres normalmente no disponen del tiempo requerido para reunirse de manera constante, es recomendable generar estrategias para informar sobre el progreso de los futbolistas. Su importancia radica en que se pueden ir corrigiendo las irregularidades, perfeccionando así el rendimiento en la casa y el campo simultáneamente. 


La vida de un futbolista es muy compleja puesto que la disciplina se inmiscuye en cada actividad llevada a cabo dentro y fuera de la cancha. Debido a esta particularidad, es necesario que exista un buen acoplamiento entre ellas con el fin de integrarlos en el alcance de objetivos atléticos e individuales.

Tomar tiempos de descanso, una comunicación fluida, hablar con tus compañeros de equipo sobre nuevas estrategias también ayuda a desarrollar la inteligencia futbolística que requiere el juego.

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