De niños a adolescentes: ¿cómo adaptar los entrenamientos?

Las edades de los futbolistas condicionan la dinámica de los entrenamientos. Las capacidades de la niñez y la adolescencia deben ser aprovechadas realizando algunos cambios en la concepción de la enseñanza.

En el fútbol, los entrenamientos se asignan de acuerdo a la edad biológica del jugador. Los métodos de enseñanza y los contenidos constituyen una base que se transforma en las dos etapas fundamentales del atleta: niñez y juventud. Durante ambos momentos del desarrollo se registran la mayor cantidad de cambios de índole físico-psicológica.


Es por esto que resulta importante aprovechar la elasticidad de los primeros años para fijar el aprendizaje que perdurará a lo largo de la vida como futbolista. Se ha establecido de tal manera en función de explotar las capacidades correspondientes a cada etapa. A continuación, veremos algunas variaciones que se deben tener en cuenta en el acondicionamiento de niños y adolescentes:

Niños 

  • Énfasis en el dominio del balón: la prioridad en las rutinas de preparación en la niñez recae sobre las habilidades para ejercer control sobre el balón en diversas circunstancias. Esta destreza se ejercita a través del juego, dado que el sujeto se encuentra expuesto a situaciones inesperadas, y a problemas comunes que se suscitan en el campo de juego. La madurez en el dominio de la pelota se va adquiriendo de forma autónoma.
  • Estimulación de la creatividad: cuando se empiezan a presentar los obstáculos, el niño genera estrategias individuales que lo ayudan a salir victorioso con respecto al rival. Es en ese momento en el que interviene la creatividad, un rasgo psíquico con mucho potencial en los primeros años de vida para producir combinaciones y realizar correcciones con mayor naturalidad.

Adolescentes

  • Organización táctica y estratégica: en la adolescencia, la capacidad de adquirir nuevas destrezas motoras inicia un proceso de lento declive, mientras que la disposición para idear conceptualizaciones complejas se potencia. Sobre la base de esta fertilidad mental se debe tratar con especial atención todo lo relacionado con las organización táctica y estratégica. Es el momento de introducir a los estudiantes en una fase más intelectual que se encarga de hacerlos consientes de las repercusiones (favorables o negativas) de sus movimientos en el campo.
  • Educación de equipo: los entrenamientos de adolescentes adicionan a la enseñanza contenido que incluye un juego colectivo. Los niños no poseen la abstracción necesaria para visualizar un partido a nivel macro. Por otra parte, los jóvenes están más receptivos a escuchar indicaciones relacionadas con el equipo porque su desarrollo psíquico les permite imaginar dinámicas más complejas. Los directores se centran en la vinculación de los grupos pequeños, como por ejemplo en cómo los jugadores de defensa se relacionan con los de medio campo.

Educación adecuada

Los entrenamientos descritos para infantes y adolescentes son susceptibles a variar. Cada futbolista posee características fenotípicas que se desarrollan a un ritmo particular. En consecuencia, las habilidades pueden o no coincidir con la edad biológica del individuo. Existe un término llamado “edad futbolística” que se usa para referir la edad de acuerdo a las aptitudes demostradas en la disciplina.


Si el jugador cuenta con la madurez para adelantarse a su edad igualmente es recomendable incentivar el aprendizaje correspondiente. Siendo esto así, es de gran importancia evaluar de forma periódica a los jugadores para no desperdiciar su talento y evolución.

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