¿Cómo motivar a tus jugadores durante los entrenamientos?

La motivación es un factor que siempre está presente a la hora de entrenar a un equipo joven. En etapas tempranas de la vida es importante incentivar a los jugadores utilizando algunas estrategias.

La tarea de un entrenador de equipos juveniles trasciende la simple labor de acondicionamiento físico. Manejar niños o adolescentes se presenta como un reto que exige diversas habilidades del adulto para canalizar los rasgos psico emocionales propios de esta edad. La impaciencia, la desconcentración y el aburrimiento de la rutina pueden causar desmotivación en jugadores que apenas empiezan a formarse.


Pero precisamente en la etapa inicial los instructores son un modelo a seguir para sus alumnos. Dicha circunstancia se puede aprovechar aplicando métodos de influencia favorecedora para el resto de sus vidas profesionales.

Pasos a seguir para el estimulo de los jóvenes atletas

  1. Reforzamiento positivo: es una técnica de enseñanza que se enfoca en premiar al aprendiz cuando desarrolla un esfuerzo constructivo. La recompensa no tiene que ser un objeto. De hecho, es más efectivo si se trata de un comentario alentador, una palmada en la espalda o un gesto amigable. La técnica permite reconocer la voluntad del individuo al mismo tiempo que da espacio para una corrección agradable.
  2. La comunicación bidireccional: resulta eficaz generar momentos en los que el joven pueda expresar sus pensamientos de forma crítica sin temor a ser censurado por la autoridad. Es aconsejable hacer una reunión semanal combinada con alguna dinámica sencilla que los ayude a realizar sus contribuciones. Al finalizar la actividad es ideal hacer un comentario motivacional para continuar con el reforzamiento positivo.
  3. Fomentar el sentido de pertenencia: los equipos requieren vínculos humanos que los mantengan cohesionados. Está comprobado que los integrantes necesitan saber que pertenecen a un grupo que los apoya y acepta a pesar de sus fallas. Los chicos que sienten semejante soporte emocional se comprometen en mayor medida con los desafíos venideros. Además, esto promueve el aumento de la autoestima individual porque aprenden a cuidar de sí mismos y de los otros.

  4. Propiciar la sana competencia: es común que los deportes se presten como trampolín para ganar popularidad entre la comunidad juvenil. Para suavizar esta tendencia, es recomendable focalizar el entrenamiento en el desarrollo de destrezas técnicas y valores deportivos. Al momento de una victoria, lo mejor es hacer hincapié en el funcionamiento del equipo realizando comentarios sobre la buena ejecución de las estrategias. El instructor debe hacerle saber a los jugadores que obtuvieron buenos resultados gracias a sus horas de esfuerzo. Esto no implica que no se puedan hacer reconocimientos individuales pero lo importante es que venga acompañado con la felicitación colectiva.

Preocuparse por todos los aspectos del aprendizaje es imperativo

Uno de los retos de mayor dificultad para un entrenador es manejar las emociones de personas que están formando su personalidad. Esto es determinante en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Éstas pueden interferir en la rutina de preparación diaria si no se cuentan con las herramientas adecuadas. El instructor se debe convertir en un educador que integre múltiples destrezas. Administrar un personal juvenil requiere desplegar una intuición aguda sobre el estado del equipo. Esto se logra propiciando la relación de confianza y respeto con el adulto. En tal sentido se podrán potenciar las fortalezas de los jugadores mientras tienen un aprendizaje que excede al campo de juego cuya finalidad es mejorar el desarrollo humano. 

Volver
Contenido relacionado