Cómo gestionar el éxito y el fracaso en el fútbol?

Aprender que para conseguir un éxito quizás es necesario haber sufrido varios fracasos y que es necesario analizar rápido los errores pasa pasar página cuanto antes es una tarea muy importante que los entrenadores deben aprender a transmitir.

Cualquier victoria de un equipo en un partido o en un campeonato probablemente signifique un éxito para el grupo. Es probable que implique un éxito porque puede aportar muchas ventajas al equipo como es el reconocimiento del trabajo previo o la sensación de que se han hecho las cosas bien. Lamentablemente, ganar o tener éxito puede tener un cierto riesgo asociado porque pueden aparecer ciertas conductas que no están ligadas con lo que una victoria debería significar:


  • El egoísmo: puede cambiar la idea de "grupo" por el sentimiento del "individualismo" provocando que algunos jugadores crean que el éxito ha llegado principalmente gracias a ellos.
  • La dificultad para la autocítica: las victorias y los buenos resultados muy constantes y durante mucho tiempo pueden esconder los defectos y dificultar la capacidad de autocrítica. De esta manera será mucho más difícil enfrentarse a situaciones adversas cuando se presenten.
  • La mayor importancia de la habilidad o capacidad: puede que los éxitos lleven al equipo y a los jugadores a sobrevalorar las capacidades individuales o habilidades por encima de las conductas verdaderamente importantes como la constancia, el esfuerzo o la humildad.
  • La dificultad para valorar las victorias: si un equipo se acostumbra a ganar puede acabar perdiendo esas ganas y esa motivación por seguir ganando lo que implicará de nuevo más dificultades para sobreponerse cuando vengan momentos malos.


Los entrenadores deben saber gestionar el éxito para que una situación que debería tener solo ventajas, no traiga también estos y otros riesgos. Es importante que transmitan la idea correcta de lo que debería ser el éxito para aprender de él y seguir ganando. Sabiendo que después de una victoria o resultado positivo pueden aparecer distintas dificultades como las anteriores, los entrenadores pueden seguir ciertos hábitos que ayudarán al equipo a mantener los pies en el suelo. Compartir el éxito o respetar y reconocer la labor de todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico, son conductas que pueden ayudar al equipo en la gestión del éxito.


También es verdad que en muchas ocasiones se hace referencia a la idea de que con una derrota es cuando más se aprende y que ayuda a valorar de verdad el éxito cuando se presenta. Pero para que una derrota pueda "ayudar" al equipo, también será necesario que los entrenadores aprendan a gestionarla. Para empezar, la plantilla debe ser consciente y estar preparada para una derrota o un mal resultado. Pero también tiene que tener interiorizada la idea de que el fracaso es relativo y que posiblemente más pronto que tarde se volverá a ganar si se mantiene el esfuerzo, la motivación y la capacidad de superación. Por lo tanto, los entrenadores y miembros del cuerpo técnico pueden seguir una serie de hábitos:


  • No caer en estado de pesimismo.
  • Identificar y valorar correctamente las causas de las derrotas o situaciones negativas.
  • Analizar el funcionamiento del equipo.
  • Buscar el equilibrio entre lo que se debe potenciar y lo que se debería modificar.
  • Aprender de los errores.
  • Adaptarse a la nueva situación.

Los entrenadores deben transmitir a su equipo la idea de que el error forma parte del juego y de la vida. El error forma parte de la evolución de una persona y una vez aceptado y analizado debe olvidarse rápidamente. Toda opinión o juicio de valor sobre un error o situación desfavorable o pensar en que no se mejorará puede afectar de manera muy negativa al jugador. Por eso debemos minimar el fracaso para que las emociones sigan intactas y a salvo para seguir jugando con confianza y seguridad.



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