Cómo entrenar la personalidad de nuestro portero?

La preparación psicológica y el aspecto mental de los porteros adquiere la misma relevancia que sus habilidades técnicas o su capacidad de liderazgo en el objetivo de conseguir el mayor rendimiento posible en cualquier circunstancia.

En la figura de un portero de fútbol entran un juego muchos condicionantes y circunstancias que hacen de esta una posicion muy peculiar dentro de un equipo. Todos estos factores pueden influir en el estado emocional de los porteros ya que entender la soledad de esta posición dentro de un trabajo en equipo, el liderazgo desde otro punto de vista o ciertas habilidades necesarias para desarrollar esta labor, es una tarea complicada tanto para los propios porteros como para los entrenadores y miembros del cuerpo técnico.


Es por la singularidad asociada a esta posición por lo que los entrenadores deben ser muy conscientes de que uno de sus objetivos principales es ampliar los contenidos a trabajar en la formación de los porteros. Junto con todos los ejercicios dirigidos a mejorar el blocaje, el juego con los pies o la velocidad de reacción, el cuerpo técnico debe potenciar el desarrollo de las capacidades mentales o psicológicas específicas para esta posición. Intensificar este desarrollo emocional ayudará a los porteros a ser jugadores más completos y al mismo tiempo contribuirá a su formación personal en general y a que puedan disfrutar realmente de la posicion que ocupan en el campo.

Convivir con el error

Para que un portero se sienta más seguro, debería centrarse en mayor medida en sus capacidades o en que puede hacerlo bien que en la posibilidad de cometer un error. Un fallo en esta posición es mucho más evidente y puede acabar siendo más determinante que en cualquier otra y si el portero está más pendiente de no cometer un error y no acepta que el fallo forma parte del juego, probablmente esté más inseguro y provoque un desarrollo mucho más lento de sus capacidades emocionales.

Contagiar seguridad

Si el portero todavía no domina el aspecto anterior, tendrá más dificultades para transmitir esa confianza y seguridad tan necesaria en esta posición. El juego defensivo acaba muchas veces con sus intervenciones o con su liderazgo desde la portería pero el juego ofensivo también empieza con las decisiones que toma el portero al lanzar rápido en largo o con un pase al central buscando un juego posicional. Por eso es importante que muestre seguridad para que tanto compañeros como rivales sepan que hay un portero de garantías.

Aceptar y convivir con las críticas

Además de ser consciente de que puede fallar un bloqueo o un rechaze, el portero debe saber que lamentablemente recibirá críticas ante los fallos que pueda cometer. El propio jugador debe trabajar individualmente para no solamente aceptarlas sino convivir con las cíticas, pero en este sentido los compañeros y el entrenador pueden ayudar a que su portero se centre en su trabajo y se aisle de los comentarios desfavorables.

Gestionar la autoconfianza

Un buen punto de partida para el desarrollo de los jugadores en general y de los porteros en particular es aprender a potenciar la confianza en uno mismo. La autoconfianza ayudará a los porteros a conseguir los otros factores claves que estamos viendo y contribuirá a seguir trabajando con la motivación suficiente también en los momentos malos.

Potenciar la competencia sana

Es vital que los entrenadores potencien la competencia sana entre los porteros de su equipo. Independientemente de si uno es el titular o el que juega menos, debe saber que el entrenamiento está para mejorar y para ganarse el puesto. Si por el motivo que sea, el entrenador se decide por otro compañero, el jugador debe intentar motivarse para seguir compitiendo durante los entrenamientos. Esto le dará más oportunidades para llegar a ser titular y provocará que siga mejorando técnica y psicológicamente.




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