Cómo colaborar de manera positiva en el equipo de fútbol de tu hijo

Todo padre o madre de un jugador de fútbol puede constituir un refuerzo positivo en el equipo de su hijo y, de esta manera, contribuir a su éxito.

Por:: María P. - Spond
Última actualización: 2018-11-14T11:00:13.0000000+00:00

Los padres de los jugadores de fútbol base ejercen una influencia mucho mayor en los equipos de sus hijos de lo que parece, y esta influencia puede ser tanto buena como mala. Una actitud positiva y comprometida por parte de los padres es fundamental, pero es cierto que, aunque la intención sea buena, en muchos casos la efusividad puede resultar en acciones negativas.

 

Si tu hijo/a forma parte de un equipo de fútbol, estos consejos te ayudarán a desarrollar tu papel de la mejor manera posible y así contribuir al éxito de tu hijo y de sus compañeros.

 

Échale una mano al entrenador

 

En la mayoría de los casos en el fútbol base, el equipo técnico es muy reducido y suele ser el entrenador quien gestiona prácticamente la totalidad del equipo, lo cual supone llevar muchas responsabilidades a la vez hacia delante. Una buena manera de colaborar con él es siendo puntual en los entrenamientos y partidos y establecer una buena relación, haciéndole saber que estás dispuesto a echar una mano si le hace falta.

 

Sin embargo, ofrecer tu ayuda al entrenador no significa ayudarle a entrenar. Es importante respetar la figura del entrenador y guardar distancia con sus métodos y planes de entrenamiento para que pueda realizar su trabajo de la mejor manera posible. Establecer una buena relación con el entrenador creará un ambiente agradable que se extenderá a los jugadores y se contagiará a otros padres.

 

Mantén una actitud positiva

 

A todo el mundo le gusta ver que al equipo de su hijo le va de maravilla. Sin embargo, cuando las cosas no van tan bien como gustaría, desgraciadamente es común que surjan conversaciones negativas entre algunos padres. Contribuir a estas críticas es fácil pero también dañino para el equipo, ya que puede causar divisiones entre jugadores y mal ambiente en los entrenamientos y partidos.

 

La mejor manera de intentar parar este chismorreo es contribuyendo con comentarios positivos en lugar de negativos. Por ejemplo, coméntale a otro padre la jugada tan increíble que hizo su hijo en el último entrenamiento. Esta positividad puede contagiarse y así evitar que el equipo se vea afectado más de la cuenta por una mala racha.

 

Apoyar sin entrenar

 

Siempre se da el caso en los partidos de algún padre o madre que grita instrucciones a su hijo desde las gradas o el lateral del campo. No hay nada malo en animar a los jugadores, pero cuando los comentarios pasan de motivar a entrenar, la figura del entrenador se ve comprometida y el jugador no sabrá a quién echar cuenta. Por lo tanto, te invitamos a reflexionar en cómo animas a tu hijo desde las gradas y a dejarle los comentarios técnicos al entrenador. Puede que no estés de acuerdo, pero es mejor que el jugador reciba instrucciones de una sola fuente.

 

Más que entrenamientos y partidos

 

La mayoría de los niños recordarán de su vida como parte del equipo tanto el juego como la relación y los momentos de diversión que tuvieron con sus compañeros. Como adultos podemos fomentar esta relación organizando actividades fuera de los entrenamientos y partidos: organiza una comida para el equipo, una salida al cine o incluso a un partido del equipo oficial local. Estos momentos son esenciales para la unión del equipo y también formarán recuerdos maravillosos para los jugadores.

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